¿Estamos ante el inicio de la añoranza por el montañismo?
Picos sin nieve en un atardecer en la zona de los Himalayas. Foto de Sajal Niraula.
Por F. Monreal / Septiembre de 2026El ecosistema de las montañas, cuna del alpinismo moderno, está cambiando y ferozmente. Esta transformación quizás condene al montañismo a desaparecer tal como lo conocemos. ¿Cuántos años más podremos disfrutar de las montañas tal cual las conocemos? Si la nieve y el hielo desaparecen, ¿tambíén desaparecerá el alpinismo?
En 2018, el Instituto de Geofísica de la UNAM, colocó una placa de metal en donde se encontraba el Glaciar de Ayoloco en el Volcán Iztaccihuatl en México. La placa dice: “Esta placa es para dejar constancia que sabíamos lo que estaba sucediendo y lo que era necesario hacer. Sólo ustedes sabrán si lo hicimos”. Con la desaparición de éste glaciar, se fue una parte del paisaje que durante décadas, formó al montañismo mexicano.
El último glaciar en México, se encuentra en el Pico de Orizaba en el estado de Veracruz. Según estudios del Centro de Ciencias de la Tierra de la Universidad Veracruzana, el glaciar se encuentra en su fase terminal, indica el geógrafo Victor Soto Molina. El espesor promedio más grueso del glaciar es de tan solo 7 metros y poseé zonas en la que el espesor es de tan sólo cien centimetros. La tragedia de la desaparición de un glaciar no termina en su pérdida como elemento decorativo. Su ausencia tiene fuertes consecuencias en otras partes del ecosistema. Como sabemos desde la primaria, la vida en la tierra, es una cadena y nosotros los humanos, un eslabon más.
Colocación de la Placa en la zona donde se encontraba el Glaciar de Ayoloco. Foto TV UNAM Global 2018.
Para quienes con gusto caminamos hacia las cumbres o para los que escalan por una pared, vivimos en la creencia de que que ese paisaje por el que andamos, ha estado así y ahí por siempre. Vivimos en la fantasía de que la montaña y los bosques que visitamos, han existido como los vemos hoy. No nos percatamos, de las grandes pérdidas y ausencias, de las plantas y los animales que faltan, de la abrumadora cantidad de vida que ha desaparecido en las zonas por las que andamos.
CUANDO LA MONTAÑA DEJA DE SER ELLA MISMA. SEIS EVENTOS DE 2026
Para junio de 2026, según el Servicio Europeo de Alerta de Avalanchas, las muertes por aludes de nieve en los alpes europeos, ya había superado la media de años anteriores. Desde enero, han fallecido 151 personas.
En julio de 2026, dos avalanchas en el Nevado de Huascarán en Perú, provocaron dos muertes. La primera, la de un montañista durante su descenso a la zona de La Garganta entre el Huascarán Norte y el Huascarán Sur. El segundo fallecimiento fue el de Ignacio Chinchay, rescatista peruano, quien subió para ayudar a recuperar el cuerpo de otro alpinista que sufrió una caída. Ignacio fue alcanzado por una avalancha mientras ayudaba en ese salvamento.
El domingo 30 de julio, a las 9.30 de la mañana, una avalancha golpeó a los miembros de una expedición premium de la compañia Elit Exped en los Himalayas Intentaban llegar a la cumbre del Broad Peak. Todos los participantes fallecieron, entre ellos, sherpas locales y experimentados. También falleció Nirmal Purja, fundador de la compañía, un fuerte e importante montañista de nuestros tiempos, famoso por el documental “14 Peaks: Nothing is Impossible”.
No directamente relacionado con actividades de montañismo pero sí con el senderismo que se realiza en los Himalayas, el 26 de agosto pasado, el colapso de una masa equivalente a 2km cuadrados de hielo y roca, se desprendió de la montaña Langtang Lirung en Nepal, provocando una reacción en cadena que afectó a poblaciones 150 kilómetros adelante de la zona del desprendimiento. La masa de roca y hielo, cayó por 1200 metros y alcanzó velocidades de hasta 80 km/hr iniciando y alimentando un alud que hasta el momento le ha arrebatado la vida a 1453 personas y provocado la desaparición de al menos 6600. Setenta y siete senderistas ingleses que realizaban un viaje de aventura y de tipo espiritual, se encontraban formados en el control de inmigración de las oficinas ubicadas en la frontera entre Nepal y China. El alud cayó con toda su fuerza en esa instalación de gobierno ahora sepultada bajo toneladas de tierra. En otra zona, treinta y tres senderistas australianos, que caminaban con rumbo a un monasterio en el Tibet, clientes de la agencia Himalayan Glaciar Adventure, también continúan desaparecidos.
En una latitud más al norte del planeta, la tarde del domingo 6 de septiembre de 2026, una avalancha en el Monte Mizhirgi en la zona de los Cáucasos Rusos, provocó la muerte de trece montañistas de un grupo de treinta y tres. Cinco continúan desaparecidos. Esta avalancha sucedió en una de las zonas más populares y tradicionales del alpinismo ruso: el Valle de Bezengi, área de paredes para la escalada y centro de reunión para comenzar los ascensos a los cinco miles de la zona.
Por último, las expediciones comerciales de verano 2026 hacia la cima del Manaslú en los Himalayas, han sido canceladas, así cierra la temporada. ¿La razón?: riesgo alto de avalanchas. Dos montañistas intentaron ascensos por su cuenta el 19 de septiembre (un guía local y un alpinista de orígen alemán). Desafortunadamente fallecieron por un alud que los sepultó junto con sus tiendas. Según declaraciones de algunos guías de la zona, han tenido que subir a sus clientes a campamento dos o campamento tres en el Manaslu para que con sus propios ojos se convenzan de que las condiciones de ascenso son peligrosas y dejen de isnistir en subir.
Excepto en el alud de agosto de 2026, en las avalanchas citadas, fallecieron excepcionales montañistas rusos, nepalis, británicos y peruanos, clientes y también trabajadores de y en la montaña se trate de sherpas, guías, deportistas o empresarios. "2026 ha sido el año de la muerte por avalancha.
PROBLEMAS EN EL ECOSISTEMA DE MONTAÑAS
Las avalanchas son deslizamientos comunes en las montañas. Tienen como principal detonador, el aflojamiento de la nieve. Sin embargo, el fenómeno que actualmente estamos presenciando es distinto: se trata de avalanchas originadas por la separación de tramos de roca y hielo de la montaña a causa del derretimiento del hielo profundo (permafrost) que los sostenían así desde hace siglos.
De acuerdo con un estudio publicado en el Nature Portfolio Journal, desde 2022, las avalanchas de hielo y roca son cada vez más comunes en las zonas montañosas. Entre algunas de las explicaciones que los investigadores han proporcionado se encuentran la desaparición, degradación y debilitamiento de los glaciares, las lluvias muy abundantes y fuera de temporada, las temperaturas extremas o que se mantienen por arriba de los rangos promedio, pero sobre todo, primero el debilitamiento y posteriormente la desaparición del permafrost.
La rápida degradación del permafrost y que sostiene, por así decirlo, como una especie de pegamento a una roca, un bloque o a una ladera completa en la montaña, se derrite al ritmo que prometieron quienes se dedican a estudiar estos fenómenos. Este debilitamiento, combinado con las fuerzas gravitacionales, provocan tragedias como la que observamos en Nepal.
Desde hace algunos años, se nos han intentado transmitir, algunas conclusiones a las que diversos estudios científicos relacionados con el tema del deterioro del medio ambiente, han llegado. A través de diferentes modelos o teorías, en el fondo, tratan de decirnos, comunicarnos, explicarnos, que como especie, damos verguenza por que aunque poseemos la corteza cerebral más desarrollada, hemos permitido la destrucción de espacios naturales de forma irreversible y, con los que nos quedan, no les dejamos recuperar de forma natural y a su ritmo. Sí, hemos abusado, nuestra especie ha abusado. Que a fecha actual, aún no se ha encontrado la forma de revertir el daño al deterioro ambiental provocado por el ser humano. Que este daño ha sido tan intenso, que ha provocado, entre otras desagradables consecuencias, un proceso de calentamiento global muy difícil de detener. Que este calentamiento a su vez, genera sus propias consecuencias, entre ellas, importante para el alpinismo, avalanchas de piedra y hielo muy serias. Que la única solución real y actual consensada a nivel mundial es cambiar los hábitos de consumo y producción de toda la especie humana.
Los más radicales en la protección al medio ambiente, dirán que para frenar el daño que ya hemos hecho, habría que prohibir el acceso a todos esos espacios. Pero esa opción no es realista. Varias naciones se han planteado seriamente esa posibilidad, pero han confirmado en los hechos, que las mejores opciones de conservación, literal de conservación de lo que queda, con es una combinación de programas, campañas de concientización y educación así como la reglamentación del acceso bajo amenaza de sanción en caso de incurrir en abusos.
¿Qué esta pasando en las montañas?
¿QUÉ HACER POR LA MONTAÑA Y POR EL MONTAÑISMO?
El Alpinismo es una forma de relación entre los humanos y las montañas. No es la única pero si es una de las más importantes. La montaña es fuente de agua, alimento, mito, rituales, transformaciones y para los montañistas, lo és todo.
Como alpinistas, no como turistas de aventura, sin buscarlo ni quererlo, nos hemos convertido en voceros a favor de la conservación o vamos a tener que hacerlo. Casi todos los montañistas “famosos” actuales, ya participan en proyectos de protección y conservación de paredes, cuevas, cuerpos de agua y montañas. Intentan recordarnos, con lo que pueden, cómo pueden, que ya no se trata de no dejar basura sino de no afectar la fauna y la flora que aún queda. No vamos a detener la desaparición de un glaciar, pero sí podemos no afectar más los espacios que visitamos. Sin pedirlo, quizás somos los montañistas los que podemos repetir un mensaje sencillo con cada salida: cuida el lugar. Que no podemos hacer nada para revertir el derretimiento de las 28 billones de toneladas de hielo de polos y glaciares que ya ha sucedido, pero sí podemoscuidar lo que queda.
¿Cómo lo hacemos? Tres propuestas: mi conducta individual, la exigencia de una mejor comunicación de lo que debemos cuidar y de las las reglas que debemos seguir cuando visitamos espacios naturales así como el apoyo a proyectos de conservación innovadores.
¿Quienes son actualmente los campeones del mundo en tratar de producir concientización y la implantación de programas que han tenido éxito en frenar el deterioro y la destrucción de los ecosistemas de las montañas?. Tres proyectos como muestra:
En Suiza, país que ha puesto gran parte de su atención y esfuerzos en proteger sus montañas, han dedicado fuerte investigaciones para tratar de preveer el futuro. Autoridades y habitantes de las poblaciones en los valles de zonas montañosas, saben qué no está muy lejos que les suceda una emergencia similar al alud de Nepal. Los dueños de las casas y las las empresas que se sitúan en los valles entre las montañas de la zona, saben que dentro de cinco años, es altamente probable que sus pueblos de montaña deberán ser abandonados porque el riesgo de alud. Por otro lado, un proyecto que genera dudas, verano a verano se realiza sí o si, y es el de cubrir con sábanas de lana las partes ,ás vulnerables de ciertos glaciares. Marcas de equipo de motnañismo ya participan aportando recursos. El proyecto de las sábadas protectoras incluso ya ha ido evolucionando en tecnología. Esta sábanas quizás no impedirán que los glaciares desaparezcan, pero si están haciendo más lento el deterioro. Por otro lado, seguramente es la nación con el mejor señalamiento de senderos de acceso a las montañas del mundo para afectar lo menos posible el entorno natural. Esto ha sido posible con el esfuerzo de los voluntarios del Club Alpino Suizo junto con el apoyo del gobierno.
Es Burma, el país del mundo con más proyectos de protección a los ecosistemas naturales, incluído el de la montaña, más efectivos en el mundo. 98% del territorio de Burma es selva, bosque o montaña. Han institucionalizado cincuenta áreas protegidas en un territorio que equivale al tamaño de Texas. Entre sus programas de conservación, está el de la protección del hábitat de especies endémicas como el del elefante de Myanmar o la conservación de manglares y no hay que dejar de citar, el programa de conservación del Monte Hkakbo Razi (5881 metros de altura) que solicita a sus visitantes que desean escalarlo, cartas de presentación por parte de las federaciones de montañismo de los países de las personas que desean ascender.
Otro ejemplo de éxito es el programa impulsado por los habitantes de la zona de las montañas de Kyrgyzstan’s Tien-Shan, ubicadas en las fronteras de tres naciones: Kirguistán, Tayikistan y Kazajistan. En colaboración con la asociación civil Central Asian Mountain Partnership (CAMP ALATOO), con este programa de protección, se han logrado incrementar las poblaciones del leopardo de las nieves y de las cabras alpinas de la zona, la Capra Ibex sin que se haya impedido el acceso a montañistas o senderistas.
Como montañistas, nos entusiasma por fin, “estar en la naturaleza”. Y es muy bueno y natural que los humanos, desde niños y hasta la edad avanzada, disfrutemos de la naturaleza. El contacto constante con la naturaleza es bueno para la salud, sobretodo para los que vivimos en entornos urbanos. Pero, lo que no es normal, es nuestro comportamiento absurdo en los espacios naturales. Ya no nos resulta extraño encontrar basura en las cimas. Ahora nos sorprendemos cuando llegamos a un cuerpo de agua y no está sucio. Donde quiera que vamos, es común encontrarnos con ropa tirada, botellas de plástico o papel de baño. Los visitamos como si fueran de nuestra propiedad, sin respeto a sus habitantes. Entre todos los que asistimos a los espacios naturales, se tiene que difundir la idea, de que somos una visita, que existen reglas al visitar la casa de otros. Esta falta de cortesía, también ha provocado la daño ambiental.
Ya sabemos que las soluciones verdaderas no están en las manos de los montañistas, que es la transformación del sistema de producción de energía y consumo globales, pero sí podemos, hacer consciencia personal. La tierra no se va a ir a ningún lado, nos vamos a ir nosotros con todo y nuestro amado montañismo.
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